Aspectos de la propuesta inicial de Coinbase que Estados Unidos está obviando en la regulación de las criptomonedas

La regulación de los activos digitales en Estados Unidos aún es un camino por recorrer, Coinbase presentó hace más de un año las bases para lograr la regulación, pero se omitieron algunos aspectos

Desde Coinbase consideran que un marco regulatorio integral es necesario para la adopción masiva de las criptomonedas. Por ello proporcionaron una propuesta integral de regulación en una serie de observaciones que consideran importantes para el desarrollo de una normativa en Estados Unidos que abarque las criptomonedas.

Según el informe enviado al Congreso de los Estados Unidos, explican que “las tasas de adopción (de las criptomonedas) han experimentado una tasa de crecimiento igualmente sorprendente con un estimado de 1 millón de usuarios de criptomonedas en 2013 a un estimado de 330 millones de usuarios en todo el mundo actualmente. Esto con decenas de millones en los Estados Unidos”.

En este sentido Coinbase, en el documento, expresa las debilidades del sistema financiero actual y de los reguladores también y por ello consideran necesario crear un ente nuevo que se encargue exclusivamente de regular el espacio criptográfico. El exceso de instituciones que consideran tener poder de regulación sobre las criptomonedas sólo refleja una inseguridad jurídica para los usuarios, además de crear una inestabilidad jurídica para los prestadores de servicios en ese país.

Esto se deriva de un esquema financiero arcaico, las normativas que rigen el sistema financiero en su mayoría datan de 1930, por este motivo, desde Coinbase consideran que el sistema financiero está compuesto por un exceso de intermediarios para que fluya el dinero, lo que incide directamente en los usuarios. Los engorrosos trámites a los que deben estar sometidos tanto usuarios como inversores se traduce en exclusión.

Una exclusión que está concebida por una normativa excesiva y contrapuesta, en la que diferentes autoridades federales tienen competencia sobre el mismo asunto, lo que genera una inseguridad jurídica. Entonces, además de la excesiva cantidad de normas superlativas en el ecosistema financiero tradicional, se encuentra la posibilidad de tener a estas mismas agencias que regulan un ecosistema tradicional lleno de intermediarios, queriendo regular un ecosistema financiero tradicional disruptivo que genera más comercio peer to peer.

Para la época en la que fue concebida la normativa financiera vigente para los Estados Unidos, resulta improbable que se haya podido prever la evolución actual del dinero, de los medios de pago, de la reserva de valor y la unidad de cuenta. Es por lo que resulta imperativa la actualización de estas normas, para que se adapten a un ecosistema más actualizado, permitiendo que la influencia global que tiene Estados Unidos se refleje en otros países de la región, y de esta manera se abra el camino claro para las criptomonedas.

Un sistema financiero con una infraestructura llena de intermediarios en cada proceso, o traza, de la ruta del dinero constituye un gasto que asume el consumidor final sin darse cuenta, además de otros factores sociales que han llevado a más de 1,700 millones de adultos sin estar bancarizados. La infraestructura actual pone en juego a corredores, custodios, agencias de liquidación y compensación, entre otros. Es este papel protagónico el que los llevó a ser regulados y, por ende, forman un rol importante en el proceso financiero. Todo este esquema estructurado, que hasta ahora ha dado frutos a ese país, no tiene brechas para incorporar el dinamismo y la transparencia de las criptomonedas, por ello resulta necesario un marco regulatorio adaptado a la nueva realidad.

Coinbase ha sugerido que el cuerpo normativo debe versar sobre cuatro pilares importantes (no definitivos), el primero de ellos va hacia la regulación de los activos digitales bajo un marco separado de las finanzas tradicionales; segundo sería designar un regulador especifico para los mercados de activos digitales; el tercero va dirigido a aumentar la protección y empoderar a los titulares de estos activos digitales y el último pilar se refiere a la promoción de la interoperabilidad y a la competencia justa de los mercados.

La versatilidad de usos de los activos digitales convierte a este mercado en una convergencia de múltiples ejes para que las distintas agencias puedan ejercer la regulación sobre ellas. En este sentido, cuando las criptomonedas son usadas como medios de pago, la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB por sus siglas en inglés) puede tener la autoridad legal para ejercer la regulación o control.

Otro caso es cuando el activo se encuentra dentro de los productos financieros que conviven en la bolsa, allí se puede entender que se encuentran bajo la regulación de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC por sus siglas en inglés) o por la misma Comisión de la Bolsa de Valores (SEC por sus siglas en inglés).

De igual manera se encuentra la Oficina de Contralor de la Moneda (OCC por sus siglas en inglés), que ya ha emitido ciertos estatutos bancarios, con funcionalidades específicas, a quienes prestan servicios como custodios de criptomonedas.

De manera tal que la versatilidad de las criptomonedas ha convertido la regulación en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades norteamericanas. Por ello, Coinbase consideró pertinente la presentación de ese documento que sirviera como punto de partida para la construcción de una reglamentación verdaderamente uniforme y amplia al mismo tiempo.

Lo cierto es que en un ecosistema financiero como el de Estados Unidos, los intermediarios juegan un papel sumamente importante. De hecho, para el 2020, los datos aportados por Statista muestran que las finanzas en conjunto al sector inmobiliario y de seguros componen el 22.3% del PBI. Estos datos muestran que las finanzas son parte del pilar fundamental de Norteamérica y, por ende, los intermediarios no pueden ser desplazados por un nuevo ecosistema de la noche a la mañana.

Adopción de las criptomonedas y su efecto en el panorama global

Los datos de la encuestadora Statista indican que, para noviembre de 2022, Estados Unidos había tenido un auge en adopción de las criptomonedas en promedio de un 16%, entre el 2019 y el 2021. Estos datos se complementan con una encuesta publicada por la Universidad de Chicago en 2021 en la que se reveló que al menos un 13% de los encuestados afirmaron haber comprado o intercambiado criptomonedas en los últimos 12 meses.

Esto se complementa con un dato no menor: las personas que han invertido en acciones o bolsa de valores se ubicaron por encima con un 24%, pero que las criptomonedas hayan obtenido un 13% implica que el conocimiento sobre la industria ya está presente en los ciudadanos.

Al respecto, para el momento de la revelación de los datos, Angela Fontes, vicepresidenta del Departamento de Economía, Justicia y Sociedad de NORC en la Universidad de Chicago dijo que: «Las criptomonedas están abriendo oportunidades de inversión para inversores más diversos, lo cual es algo muy bueno«.

Esta posición es parte de los argumentos que ha usado Coinbase para la propuesta de regulación. En la larga exposición de motivos de la propuesta, Coinbase critica fuertemente el sistema financiero actual que rige en Estados Unidos, indicando que es excluyente y desactualizado.

Sin embargo, este esfuerzo por Coinbase en iniciar el camino para la regulación de las criptomonedas en Estados Unidos apostando por una creación de condiciones que permitan el crecimiento sostenido del ecosistema en ese país aún no ha dado frutos.

Efectos

A mediados del 2022, las senadoras Cynthia Lummis y Kristen Gillibrand presentaron un proyecto de ley para regular el ecosistema criptográfico. Esta oportunidad fue el primer proyecto de ley presentado por ambos partidos, y se estima que para el 2025 sea discutido y aprobado, pero resulta necesario visualizar qué trae este proyecto de ley.

Coinbase, en su propuesta razonada sobre la necesidad de una regulación para las criptomonedas, dejó claro también que el exceso de regulación no es el fin último de ecosistema criptográfico, hay que mensurar la regulación para que la innovación siga fluyendo y formando parte de las alternativas en el mercado financiero.

Los aspectos más importantes que consideró esgrimir para el punto de partida en la regulación por parte de Coinbase se redujeron a los cuatro pilares mencionades inicialmente, en base a ello, vale la pena comparar los cimientos que se propusieron desde la comunidad criptográfica, a lo que puede englobar la normativa de 70 páginas impulsadas por las senadoras.

Consideran las creadoras del proyecto que la normativa “crea definiciones claras, asignan autoridad reguladora sobre los mercados Spot de activos digitales a la CFTC; define y crea requisitos para las monedas estables que protegerán a los consumidores y los mercados y promoverán pagos más rápidos; Crea un comité asesor para desarrollar principios rectores, empoderar a las agencias reguladoras y asesorar a los legisladores sobre el rápido desarrollo de la tecnología; Impone requisitos de divulgación a los proveedores de servicios de activos digitales para garantizar que los consumidores entiendan el producto y puedan tomar decisiones informadas al interactuar con activos digitales; Requiere un estudio sobre el consumo de energía de los activos digitales; Ordena a la CFTC y a la SEC que estudien e informen sobre el desarrollo de una organización autorreguladora (SRO) y desarrollen una propuesta para su creación; Ordena a la CFTC y a la SEC que consulten con el Tesoro y el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología para desarrollar una guía integral basada en principios relacionada con la ciberseguridad para los intermediarios de activos digitales; Proporciona una caja de arena regulatoria para que los reguladores estatales y federales colaboren en tecnologías financieras innovadoras; Crea una estructura viable para la tributación de los activos digitales; Responsabilidad Gubernamental (GAO) que realice un análisis de las posibles oportunidades y riesgos asociados con la inversión de ahorros para la jubilación en activos digitales e informe sus hallazgos al Congreso, al Tesoro y al Departamento de Trabajo”.

La realidad del proyecto y lo que se quiere en la cripto industria

El proyecto de regulación, si bien es bastante amplio, deja de lado un elemento de suma importancia en el mercado criptográfico, y es la transparencia. Las finanzas tradicionales realmente no revelan ningún tipo de información sobre los movimientos del dinero cuando los actores son parte del ecosistema financiero, en el que los usuarios finales no entienden si el producto financiero es en definitiva una acción o un título valor.

El proyecto de ley presentado ligeramente habla sobre la transparencia básicamente en la comunicación y propagación de los activos digitales, pero la transparencia que se requiere en los mercados de activos digitales va más allá. El usuario o inversor quiere tener más y mejor conocimiento sobre la inversión o sobre el producto que está usando, y en relación con eso, las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO por sus siglas en inglés) están aportando bastante información en los proyectos. A través de esta normativa, a estas DAO se les considera un ente perceptible de pagar impuestos, y ello supone el reconocimiento por parte del gobierno, que esta instancia tiene personalidad jurídica y por lo tanto deberán cumplir con un registro en las jurisdicciones correspondientes.

Deja de lado también otro elemento puntual de la filosofía del ecosistema criptográfico, al que Coinbase definió como el “ciclo de vida completo de los servicios de activos digitales”. Esto no es más que la supresión de los intermediarios en el flujo de las inversiones y servicios generales financieros.

Actualmente, los mercados de activos digitales brindan acceso directo a servicios de extremo a extremo y procesamiento directo para transacciones de activos digitales. Justamente, la principal diferencia que caracteriza los mercados de activos digitales de los mercados financieros tradicionales es la inmediatez. En los mercados financieros tradicionales estos servicios de inversión son tomados por un tercero en nombre del cliente, y en los mercados digitales son tomados por los mismos usuarios en nombre de ellos mismos, determinando en qué momento y en qué instrumento desean invertir o retirar la inversión sin la intervención de múltiples actores en la transacción.

Otro aspecto que se ha dejado de costado en el proyecto presentado, es que no se visualiza que exista una fragmentación de los mercados de activos digitales, si bien aún no ha sido aprobado y puede sufrir modificaciones, esto actualmente no se encuentra reflejado en el proyecto de ley.

La fragmentación de los mercados digitales se refiere a que existe la presencia de múltiples actores, cada uno con una característica diferente, y justamente esto permite tener diversidad y, en consecuencia, no puede aplicarse la normativa de manera general sin tener en cuenta aspectos específicos de cada plataforma.

Por ejemplo, los servicios y las plataformas que no custodian activos de un cliente son en esencia, diferentes a aquellas plataformas que sí prestan el servicio de custodia, entonces no se puede dar el mismo trato a dos sujetos jurídicos diferentes, que si bien forman parte de la misma matriz, técnicamente no son lo mismo.

El hecho de que se designe un solo regulador para el ecosistema es algo en que coincide el documento de Coinbase y el proyecto de ley presentado, pues en cierta forma, cada normativa supletoria que coadyuve a establecer las reglas claras en el ecosistema, serán la mejor forma de crear un ordenamiento para todo el entorno criptográfico que sigue en crecimiento.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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